Me salgo un poco de la norma para contar una anécdota.
🛬 Pemba. Lá última ciudad en el extremo norte de Mozambique 🇲🇿 con aeropuerto y el vuelo más barato entre las ciudades de la costa. La idea: viajar un poco y hacer contactos para ver si el año próximo podemos trabajar con la organización acá.
Del aeropuerto salimos a pié, escapando de la invasión típica de 🚖🚕 que abordan extranjeros. Caminamos e hicimos dedo hasta una playa. Después de 3km encontramos un tipo en la calle que nos dijo que había sido gerente de un hotel dónde podíamos acampar. Lo único potable en precios en una ciudad plagada de hoteles caros.
Al otro día nos acercamos a charlar con el dueño del lugar y le contamos del proyecto de Somos del Mundo a ver si nos tira alguna soga o al menos baja el precio. Nos recomienda hablar con una empresa constructora de unos españoles que a veces hace trabajos para la iglesia y algunas organizaciones de la zona. Nos habían hablado de aquellas organizaciones y de una isla (dentro del archipiélago de las Quirimbas, casi al límite con Tanzania) donde trabaja la cooperación española con proyectos de desarrollo comunitario.
Hablando con los gallegos después de un rato, uno dice: «¿Quieren conocer la isla de Ibo? ¿Un ingeniero, un diseñador y un arquitecto? Les propongo algo. Yo voy mañana para allá, los llevo y les muestro una casa que tengo allá y que quiero remodelar para usarla».
😏 👌Listo, vamos. Boleia* a una isla 🏖 remota a cambio de un poco de trabajo. De paso, conocer el trabajo de la fundación de allá.
Al otro día si mediodía nos encontramos con él. Nos acercamos a la oficina del chango que nos dice que espera a alguien más. Una ex con la que estaba intentando volver o capaz solo pasar la Pascua. Le preguntamos si estamos cortando la joda y si sabe donde podemos hospedarnos y nos dice que está todo arreglado, él se va a un hotel y nosotros a una casa, suponemos que la que hay que refaccionar, si se aviva nos deja ahí a pasar la Pascua rasqueteando paredes.
Buscamos a la susodicha y salimos. Los tres atrás como los hijos de la pareja, paramos en una estación de servicio donde nos compran coca y pringles, y ya estamos listos para salimos. 4hs de camino de tierra con mucho pozo, a los saltos pasando por comunidades perdidas en el camino, remando algunas charlas entre el español y la mozambicana, entrando en confianza. Ella entiende algo de xichangana, que es el dialecto que se habla en el sur -y del que entendemos algo nosotros- a pesar de que es de Tete, província em el centro del país, cerca de Zimbábue. Se caga de risaba de escucharnos hablar. Incluso le traducimos algunas letras de Mr. Bow**, nosotros le enseñándole xichangana a ella. Después de un viaje batido, muy batido, llegamos al puerto donde un barco nos espera, no entendemos si tenemos que pagar algo o no. El amigo estaciona el auto y apuntamos al muelle.
🚤Llegamos a la isla. Antes de bajar el tipo organiza una ida de snorkel en un barco hundido, un banco de arena y posibles delfines para el otro día. ¿quién paga la joda? 🤔 Más dudas.
La isla tiene una población estable de 4000 personas. Supo ser un viejo fuerte portugués, antes un asentamiento Swahili, que durante 500 años fue base de intercambio y tráfico. Marfil y esclavos. Se ven en la llegada las viejas construcciones coloniales, el fuerte, los barcos pesqueros y de paso el hotel que construye nuestro amigo. Un gran grupo de personas que se sube a la lancha colectiva, para nosotros hasta ahora todo privado. Lo seguimos al amigo y caminamos unas cuadras hasta que llegamos a una casa colonial con algún toque árabe, semi tomada, frente a la costa. Ahí arranca nuestro trabajo de asesoría que duró una hora donde cerramos que hay que hacer 3 pavadas, dejarla estilo Mediterráneo. Suponemos que vamos a dormir ahí con el hollín y las arañas (y las otras personas que ocupan la casa) pero no. Seguimos hasta el hotel, se queda la futura pareja feliz en el hotel y un flaco nos acompaña hasta otra casa. Impecable, camas grandes, redes mosquiteras, terraza, baño nuevo. Después de un par de noches en carpa, nos convertimos en los Reyes de la isla.
Un rato más tarde, ahí mismo en el hotel dónde se hospedaba la pareja nos presentaban a los de fundación. Gin tonic y cervezas, charla con los españoles de la fundación, en una vieja casona reformada con patio frente al mar, que tiene un ciervo bebé de mascota. Por si faltaba algo, en lugar de un perro estamos acariciando y dándole pochoclos a un Bambi de 30cm de alto.
– ¿Comemos acá o quieren ir a otro lado? Pregunta nuestro líder. 🙄 Lo que digas Favio, vos sos el que conoce. Al parecer hay que avisar con tiempo para que el cocinero calcule. Ok. Parece algo caro pero no nos vamos a poner a hacer preguntas ahí. Nos dicen que ahí cocina un portugués que es el segundo chef más reconocido de Mozambique. ✌
La comida: sopa de algas marinas, muy salado para mi gusto, y camarones salteados acompañados de arroz blanco. Blanco, ese que hace mi abuela para Navidad, solo que ella le pone atún y mayo. Ah y una salsa, reducción de tequila. Nada impresionante. Corre la cerveza y los tragos. Abrimos un fernet que llevamos, pedimos coca y damos de probar. Viene el chef a saludar que no quiere saber nada con el fernet, lo odia. Los otros se prenden y lo catan. Con y sin coca. Uno empieza a contar historias de cuando vivía en Colombia, tenía una farmacia y vendía sillas de ruedas y prótesis de piernas (solo pierna derecha). Historias de gente de campo debutando con animales, narcos. La ex se va a dormir y el amigo se queda un rato más. Ordenan café y algunos tragos más pero ya se acaba la noche y llega el momento de la duda. ❓❗ Quién pagará todas estas vainas. El español que nos trajo huye, tiene mejores cosas que hacer. Pregunta cuál es su cuarto a los del hotel y pide que dividan entre todos y le carguen dos personas a su cuenta. 2. Quedamos en bolas ahí mientras hacen las cuentas. Dividen. Miedo. $2500 meticales cada uno, algo así como 600 pesos Arg 💰💰, por un poco de🌱🌱🍤 🍚 que hizo el Francis Mallman del Índico. 😯😓😲 ¿Y ahora? No se entiende no de donde salió el número, de casualidad llegamos con la guita. Los otros locales (local local no había nadie en ese hotel convengamos) se hacen los sorprendidos con el valor y uno aclara: «por eso yo nunca como acá». 👍 Tarde para avisar. Pagamos juntando monedas y nos vamos, cagándonos de risa y puteando a la vez a bambi, que se llamaba tikitiki, la sopa de algas y el gin Gordon más caro del continente. Tampoco esperábamos que nos inviten para ser realistas, ya era mucho la ida y la vuelta, es cierto. Pero una advertencia ⛔ hubiese estado bien. Al menos si sabíamos no pedíamos postre. 😂😂
🚤Al otro día el paseo. Por las dudas preguntamos antes quien paga, ya no tenemos plata. El tour está incluido, era todo incluido menos las comidas al parecer. Barco de vuelta con la pareja reconciliada, abrazos, besos 😘😍 y nosotros, los hijos, rompiendo las bolas. Un banco de arena impresionante que emerge del mar y arma playas perfectas cuando baja la marea y luego desaparece, ningún delfín. Volvemos y está vez nos vamos a almorzar a cualquier lado menos al hotel. 👻Anda cerca el fantasma de la noche anterior 👻. Unos pibes nos llevan al mercado local, que no es más que 3 lojas que venden algunas cosas. Entramos a la galería de una casa que tiene una sola mesa. Por 70 meticales (16p Arg) hay pescado con salsa picante y arroz blanco que cocinó una señora que ahora amasa pan en una palangana en el piso, mientras su hijo nos mira sorprendido. Creemos que está 3ra o 4ta en la lista de mejores chefs del país. Comemos y nos preparamos para volver que a las 16pm sale el barco con nuestros anfitriones que ya son una pareja feliz nuevamente. O no.
Barco, 4hs de caminos llenos de pozos. Historias de safari y caza de animales grandes en el África (antiguo trabajo y afición del conductor), 🐃🐘🐗🦁 y algunos otros que no tienen emoji. Me enteré que llevó a cazar a un empresario que alguna vez conocí. Nos pasó el contacto de unas monjas y terminamos consiguiendo hospedaje con ellas en el próximo destino. Buen tipo Favio, dice que le gustaría hacer algo de conservacionismo a futuro.
En fin. Una isla increíble, clavada en el tiempo, iglesias antiguas, mezquitas, edificios públicos coloniales. Casas con recovas blancas en los frentes. Barcos, pescadores, niños que saludan y piden fotos solo para ver sus caras a través de la pantalla, musulmanes y católicos, un fuerte de 300 años, historias de piratas de que nadie nos contó. Gente amable, casi ningún turista. Un hotel boutique y un restaurante muy pituco.


En unos años volvemos a ver si la asesoría de la casa prendió y volvemos a comer con la señora del mercado.
Glosario
*Boleia = hacer dedo
**Mr. Bow = referente local de la música, conocido en todo el país. Una especie de Daddy Yanqui local.





